domingo, 23 de julio de 2017

Reseña: Mark Sultan - Ophelia / Believe Me 7" (Chompazoid Records, 2016)




Existen distintas formas de ser un músico y mientras algunos llevan una doble vida y sólo se dedican a esta profesión por las noches o los fines de semana, existen personas como Mark Sultan, quien de verdad está casado con esta noble arte y la vive las 24 horas de todos los días.

El guitarrista nacido en Canadá es, sin dudarlo, uno de los músicos más prolíficos de los últimos años y hacer mención de los grupos en los que ha participado es una tarea casi imposible. Sólo hay que mencionar que en los noventa fue parte de Les Sexareenos, uno de los conjuntos de rock & roll salvaje y estridente que causó fuertes dolores de cadera entre sus escuchas.

Desde entonces, el guitarrista ha permanecido en activo mediante la publicación de materiales y a través de giras por todo el mundo, por lo que realmente no tiene casa y su vida transcurre en aviones y escenarios.

Hace apenas unos meses, el canadiense se presentó en la Ciudad de México como parte del festival We're Loud Fest, organizado por el sello Slovenly Recordings, como parte del dueto The King Khan & BBQ Show junto a su camarada King Khan, en lo que fue una muestra demoniaca de que menos es más y con el mínimo de elementos hicieron explotar oídos.

De esta forma, después de que el músico ha lanzado una cantidad innumerable de trabajos con prestigiosos sellos internacionales como In The Red Recordings, Sub Pop Records, Vice Records, Crypt Records, Norton Records, Fat Possum Records y Sympathy for the Records Industry, decidió fundar su propia disquera llamada Chompazoid Records.

El 7" presenta dos temas inéditos y, a grandes rasgos, no hay muchas diferencias con lo que el músico ha venido realizando con su proyecto en formato de one man band BBQ. Mientras la cara A incluye a "Ophelia", una rítmica composición que parte del blues para concebir un rock & roll tradicional, en la cara B resuena "Believe Me", que a través de una guitarra llena de fuzz se adentra en los parajes del garage-punk esquizofrénico que recuerdan a grupos como The Oblivians, The Gories y todos los proyectos de Billy Childish.

A su vez, llama la atención que ambas canciones fueron masterizadas por Tim Warren, fundador de Crypt Records y el mayor culpable de la revaloración de las bandas adolescentes de proto-punk que abundaron durante los sesenta en Estados Unidos gracias a sus compilaciones Back From the Grave, que fueron una influencia definitiva para que personas como Mark Sultan decidieran adoptar al rock & roll como estilo de vida.


miércoles, 19 de julio de 2017

Reseña: Suicide Generation - 1st Suicide (Dirty Water Records, 2017)




En años recientes el rock se ha convertido en un pequeño espectáculo en el que impera la imagen antes que la actitud. Ahora ya no importa lo que digas o cómo lo digas sino simplemente que te veas bien en las fotografías. Ante este fúnebre panorama, es reconfortante que aparezcan bandas como Suicide Generation, que retoman la parte energética, honesta y a veces hasta autodestructiva del punk para escupir sus canciones en las que recuerdan que no existe el futuro y lo único importante es el presente.

Este quinteto de jóvenes con pantalones rotos y playeras llenas de vómito surgió en las calles lluviosas de Londres, cuando se juntaron músicos de distintas nacionalidades y que pertenecen a otras agrupaciones como The Cavemen, Atomic Suplex y Trash Culture. La idea formar un nuevo grupo se dio de forma natural y ni siquiera necesitaron tortuosos ensayos porque en sus canciones se busca capturar la esencia de la espontaneidad.

Aparte del sonido, lo que más llama la atención de Suicide Generation es su atípica formación conformada por tres guitarristas, un baterista y un cantante. ¿Una banda de punk con tres guitarras y sin bajo? Sí, ellos lo hacen posible.

Conformados por Dan May (guitarra), Nick Armstrong (guitarra), Emily Crowley (guitarra), Jake Pringle (batería) y Sebastian Melmoth (cantante), el resultado es una bomba de ruido incesante en la que no hay momento para descansar y el objetivo es terminar con el cuerpo lleno de sudor después de escuchar sus composiciones que apenas superan el minuto de duración.

Fieles discípulos del rock filoso y violento de G.G. Allin, The Stooges, Pussy Galore y The Cramps, el resultado se tradujo en su álbum debut que incluye nueve fúricos temas de puro y absoluto rock & roll-punk-blues-low-fi.

El álbum fue editado por Dirty Water Records exclusivamente en cassette verde y representa el inicio de una banda que no busca salvar al rock & roll porque tan sólo quieren divertirse un poco mientras llega la siguiente ronda de cervezas heladas para continuar con la fiesta.


domingo, 16 de julio de 2017

Reseña: Pierre Omer's Swing Revue - I Saw Ghosts / Belzebub 7" (Voodoo Rhythm Records, 2017)




A través de los años, el sello suizo Voodoo Rhythm Records, propiedad del excéntrico Reverend Beat-Man, se ha caracterizado por su exquisita selección musical en la que no existen divisiones entre géneros musicales y hay representantes de los más diversos estilos. A final de cuentas, siempre se han dejado llevar por su sarcástico slogan: Music to ruin any party (Música para arruinar cualquier fiesta).

A pesar de que tal vez las agrupaciones de la disquera que más destacan son las que se inclinan hacia el punk gamberro y el garage cavernícola, en realidad tienen una variedad que muy pocos sellos en el mundo pueden presumir y, en ese sentido, el más claro ejemplo es Pierre Omer's Swing, que de acuerdo con ellos mismos es un grupo de swing gótico.

Fundado por el inglés de raíces suizas Pierre Omer en la guitarra y voz, quien también es parte de The Dead Brothers, en esta nueva travesía musical el combo emprende un viaje hacia los sonidos que imperaban en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos. Con paradas en el swing, el jive, el blues, el country y la exótica, su estilo es como viajar en el tiempo directamente a los clubes nocturnos en los que se divertían los soldados americanos en el período intermedio de la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El álbum debut de Pierre Omer's Swing fue Swing Cremona, editado el año pasado por Voodoo Rhythm Records, y ahora para darle continuidad a su trabajo, el sello presenta un nuevo 7" con dos temas que provienen de las sesiones de grabación del LP pero que al final no entraron en el material por cuestiones de espacio.

De esta forma, la cara A contiene "I Saw Ghosts", que a través de una fúnebre trompeta y unas percusiones demoniacas nos sumergen en el denso fango musical. Por otra parte, en el labo B suena "Belzebub", con un ritmo mucho más lento e introspectivo, demasiado cercano al blues que busca invocar a Satanás en un cruce de caminos mientras nosotros disfrutamos de la escena que hipnotiza nuestros oídos.


miércoles, 12 de julio de 2017

Reseña: Stunt Double! - Ultra Megaton Action Plus (Sleaze Factory Records, 2017)




Si bien, a finales de los ochenta y durante los noventa se vivió un apogeo de los fanzines, los cuales eran pequeñas revistas sin códigos de barras, de fanáticos y para fanáticos, que gozaban de total libertad para abordar cualquier tema, con el cambio de milenio aparecieron los blogs o bitácoras digitales, que eran bastante similares sólo que en lugar de ser impresos eran digitales e hicieron de plataformas como Blogspot y Wordpress su hogar predilecto.

Con lo anterior como contexto y centrado en la música surf, garage, rock & roll, spaghetti western, rockabilly, beat y blues, el blog Rock Is Dead / R.I.P. se volvió una referencia absoluta por sus completas reseñas de bandas que no encontraban cabida en ningún otro lugar, además de volver una tradición que cada Halloween se publicaba una compilación gratuita con canciones espeluznantes, exclusiva de la página.

Detrás del mencionado sitio se encontraba Brandonio, originario de Indiana, Estados Unidos, quien es un aficionado irredento a los sonidos instrumentales y las guitarras reverberantes, conocido por su fastuosa colección musical. Por otra parte, su fanatismo musical no termina sólo como oyente porque en sus ratos libres también se desempeña como baterista y acaba lanzar el primer material de Stunt Double!, agrupación con la que busca emular a las bandas que durante años retrató en su página.

Acompañado de Johnny Carpenter en la guitarra y Aaron Boling en el bajo, Stunt Double! es un trío que se inclina hacia el instro-surf con reminiscencias a las atmósferas tenebrosas pero energéticas y los sonidos de las antiguas carreras deportivas de dragsters que se volvieron famosas en toda la Unión Americana y que después parodiaron caricaturas como Wacky Races (conocida en México como Los Autos Locos).

En ese mismo sentido, las nueve composiciones originales que integran el material editado por Sleaze Factory Records se adentran en los mismos terrenos instrumentales que agrupaciones ya clásicas dentro del género, como The Ghastly Ones, The Bomboras, The Coffin Daggers y los primeros Satan's Pilgrims (recomendamos leer nuestra entrevista con la bandadieron a conocer.

Creado a paso lento y producido por ellos mismos, los temas del disco también destacan por creativos títulos, que van de "A Spy Trapped Inside A Spiral Staircase" a "Hillbilly Hypnotic Twist" y "Spooktacular Disaster". En todos ellos se sienten ciertas referencias a las viejas caricaturas que combinaban el horror con la comedia, como Groovie Ghoulies y los clásicos episodios de Scooby Doo.

Sin la intensión de querer convertirse en las próximas estrellas del firmamento y siendo más fanáticos que músicos profesionales, el álbum debut de Stunt Double! fue concebido por tres amigos que simplemente buscan divertirse un poco mientras ejecutan los sonidos que durante décadas ellos han admirado.


domingo, 9 de julio de 2017

Reseña: Los Sustos - Drunk & Roll (Family Spree Recordings, 2017)




Existen distintas formas de beber alcohol, algunos prefieren limitarse en su consumo, otros más refinados sólo les gusta libar vino tinto en finas galerías llenas de incrompendibles obras artísticas, también existen los straight edge que lo tienen prohibido y exactamente en el polo opuesto están personas como los integrantes de Los Sustos, que hacen del alcohol un deporte y poco les importa si es un Jack Daniels o un Tonayán porque en la garganta todo embona.

Y así, aficionados a las bebidas etílicas, los cuatro integrantes de este cuarteto mexicano de rock & roll alcoholescente también son fieles adeptos a los sonidos sucios y desaliñados, las guitarras desobedientes e imperfectas y los gruñidos de animal lastimado que poca o nula relación tienen con los cantantes que están más preocupados en no despeinarse para salir bien en las fotografías durante los conciertos.

En ese sentido, no es de extrañar que los integrantes de Los Sustos que fonéticamente es bastante similar a pronunciar Los Fuzztones— tengan en un pedestal a bandas como The Mummies, Supercharger, Teengenerate y al King Khan. Puro budget rock, es decir, agrupaciones en las que prevalece la actitud sobre el virtuosismo y para las que las buenas costumbres se perdieron en el momento en que conectaron los instrumentos a los amplificadores y descubrieron que el rock se hizo para escucharse a máximo volumen y no como sonidos endebles que suenan en los elevadores.

Con una actividad constante en todo tipo de foros de la Ciudad de México y la zona periférica, ya resultaba necesario que el combo mexicano se encerrara durante algunos días en un estudio de grabación para dejar constancia de su trabajo. Si antes no lo hicieron fue por falta de dinero pero como una coincidencia extraordinaria, recibieron el apoyo necesario de parte del sello español Family Spree Recordings, que tomó la decisión de editar su primer lanzamiento, siendo la única agrupación extranjera de su pequeño pero creciente catálogo.

De esta forma, el resultado de la alianza se concretó en Drunk & Roll, el primer material de Los Sustos y que presenta 5 composiciones propias que vienen enlatadas en un 7" con una colorida portada del ilustrador Moco de Pavo.

El trabajo es un fiel reflejo de cualquier presentación del cuarteto, con botellas de cerveza rodando por el suelo, pogo incontrolable en el lugar, personas fumando sustancias prohibidas en algún rincón y cuatro entes cavernícolas sobre la tarima con la firme tarea de ejecutar rock & roll tan sencillo que pareciera que cualquiera lo puede hacer.

Al igual que lo indica el título del 7", el alcohol desempeñó un papel muy importante para la composición de las canciones y eso se aprecia en "Jamás", que es la descripción de cualquier fin de semana lleno de excesos o en "Viernes 13", que no tiene ninguna relación con la película de Sean Cunningham sino que se trata de otro acalorado retrato de cómo se vive una salvaje noche sin preocuparse por el futuro.

Ya una vez de regreso en México después de una extenuante gira europea, el grupo nacional trae bajo el brazo el resultado de años de trabajo, pero para ellos eso nunca fue problema porque bien dicen que si disfrutas lo que haces entonces no es trabajo y menos si es con unas cervezas de por medio.


martes, 27 de junio de 2017

UNA NOCHE EN EL CIRCO, UNA NOCHE EN EL WILD O’ FEST 2



¿Qué fue lo bueno y lo malo del Wild O' Fest 2? A continuación compartimos nuestro recuento del festival.

“¿Y tú qué has hecho en los últimos 20 años?”, le pregunta Simon aka Sick Boy a Renton en los primeros minutos de Trainspotting 2, secuela ligeramente inspirada en la novela Porno de Irvine Welsh y probablemente sea la misma pregunta que muchos nos hacemos mientras nos acercamos a la Carpa Astros, ubicada en la zona roja de Tlalpan, para presenciar lo que pronto será historia.

En este lugar alguna vez se encontró uno de los circos más grandes del país, pero a raíz de la ley que prohibió el uso de animales en esta clase de espectáculos se acabó el negocio y los dueños de la carpa optaron por vender el inmueble. Gracias a eso, en muy poco tiempo se ha convertido en un importante espacio en el que cada fin de semana se realizan conciertos y ante la falta de elefantes, osos y tigres, ahora nosotros somos la nueva atracción del circo.

Los noventa nunca se fueron

El motivo de la multitudinaria reunión es la segunda edición del Wild O' Fest, especializado en la música surf y el garage, que desde el anuncio de su cartel llamó la atención por hacer lo que parecía imposible: reunir cinco agrupaciones de origen estadounidense que, en su mayoría, surgieron en la década de los noventa y vivieron la época dorada del rock subterráneo americano. Man Or Astro-Man?, Satan’s Pilgrims, Phantom Surfers y The Neptunas son los grupos convocados. Y como banda estelar de la noche están The Sonics, los mismísimos padres fundadores de lo que hoy conocemos como garage-punk pero que en su momento ellos simplemente denominaron rock energético.

Man Or Astro-Man antes de su presentación. Fotografía cortesía de Brian Teasley

Todos los integrantes de las bandas se conocen entre sí y en más de una ocasión han llegado a compartir escenario en distintos conciertos, pero el Wild O' 2 se encargó de reunir en un mismo lugar a la quinteta por primera vez en la historia. “Nuestra intensión es posicionarnos al lado de los más importantes festivales musicales de este tipo de música”, afirmaron los organizadores del concierto.

Las acciones inician puntuales conforme a lo estipulado y Fenómeno Fuzz se encarga de inaugurar el escenario principal ante una nutrida cantidad de fieles seguidores. Después de su breve actuación le sigue el turno a The Cavernarios (recomendamos leer la entrevista que le realizamos a la banda), el cuarteto camaleónico que sigue en la promoción de su nuevo disco en vivo con el que celebraron sus primeros 15 años de trayectoria. Saben que en un festival el tiempo siempre es reducido, por lo que seleccionan de manera meticulosa sus canciones y con suma facilidad se trasladan del rock & roll gritón a los sonidos instrumentales y la onda chicana. Casi al final de su presentación invitan a la tarima a Marco, guitarrista de la banda de blues-punk Electric Shit, para que los acompañe en un par de temas.

De forma paralela, también se colocó un pequeño escenario afuera de la carpa principal en el que un pinchadiscos selecciona lo mejor de su colección personal de vinilos durante los cambios de instrumentos de las bandas. Esto obliga a la rotación y el movimiento constante de la mayoría del público por todo el inmueble.

A su vez, en otra carpa los integrantes de prensa tenemos la oportunidad de realizar una muy breve serie de preguntas y respuestas con algunos integrantes de las bandas extranjeras del cartel. Desde días antes se rumoreó que Coco, el bajista de Man Or Astro-Man?, había sufrido un accidente que ponía en duda su viaje a México. La duda desapareció en el momento en que los integrantes del conjunto espacial se acercan y no se ve al extrovertido músico. En su lugar aparece Christopher Lance Hays, integrante del staff de la banda y quien esta noche fungirá como cuarto miembro de la tripulación. Al preguntarle a la banda sobre el motivo de la ausencia del bajista original, Star Crunch confirma que fue porque se fracturó una mano, lo que mermó su pasada presentación en el Surf-O-Rama de Valencia y le impidió venir a nuestro país. A manera de complemento, Birdstuff toma el micrófono y con humor revela el verdadero motivo: “La verdad es que Coco no vino porque está audicionando para una nueva versión de Bicentennial Man (El Hombre Bicentenario, adaptación de un cuento del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov)”, lo que provoca la risa de todos los reunidos.

“La música nueva suena igual que la vieja”

Por otra parte, en esta breve reunión con medios quien más destacó fue Mike Lucas, bajista de The Phantom Surfers, gracias a su spanglish y sentido del humor. Primero dejó en claro que la banda no tiene intensiones de grabar nuevo álbumes y se sienten bastante cómodos al realizar giras alrededor del mundo. “¿Para qué quieren que grabemos otro álbum si toda la música nueva suena igual a la vieja?”, comentó. De igual forma, se mostró contento de presentarse en el festival pero no sólo por compartir escenario con las bandas estadounidenses sino también por las mexicanas, a quienes dijo conocer y respetar e inclusive recordó que hace una década él se encargó de la mezcla del segundo álbum de Las Ultrasónicas, otro de sus grupos nacionales predilectos. A su vez, cuando se le pide un consejo para cualquier persona que quiera iniciar una banda de música surf su respuesta es clara: “Dejen de creer que la música surf es lo único que existe en el mundo; afuera hay una infinidad de sonidos y géneros por descubrir, además, siempre busquen componer sus propias canciones en lugar de recrear nota por nota lo que otros hicieron en el pasado. Al menos eso es lo que nosotros hemos hecho desde hace casi 30 años”.

En otro sentido, los integrantes de los Satan’s Pilgrims (recomendamos leer nuestra entrevista con la banda) se mostraron orgullosos de presentar en México a Siniestro, su álbum lanzado hace apenas un par de semanas y el primero que grabaron en casi una década. En sus propias palabras, se trata de un regreso a la música surf energética y con ciertas atmósferas tenebrosas como acostumbraron en sus discos de los noventa. “No nos interesa hacer otro álbum psicodélico o experimental como Psychsploitation porque ya dejamos las drogas”, dejaron en claro.

De nueva cuenta en el escenario principal, después de haberse separado hace más de un año, Los Explosivos hicieron su regreso y con su formación clásica de cuarteto. A pesar de los problemas personales de su guitarrista Sabú y las acusaciones de violencia intrafamiliar que recibió hace unos meses, el público mostró una recepción tibia pero aceptable. Desde semanas previas el conjunto compartió en su Bandcamp temas inéditos que conformarán su nuevo material, pero en esta ocasión optaron por ejecutar sólo canciones de sus materiales previos. Mientras el escándalo mediático del guitarrista provocó la separación de Los Infierno, el otro conjunto en el que participaba, parece que con Los Explosivos el efecto fue inverso y logró traerlos de regreso al menos por una noche, porque su otro guitarrista, Tiba, ahora radica en Europa, así que se vislumbra complicado que puedan ofrecer más conciertos próximamente, al menos en México.

La oscuridad se empieza a apoderar de la tarde y a diferencia de los días previos, esta noche no hay rasgos de probables lluvias sino todo lo contrario: la ciudad parece ser compatible con las guitarras reverberantes y con fuzz porque el clima es bastante benévolo. Pero los reencuentros no sólo ocurrieron arriba del escenario porque entre el público también es posible ver a toda una fauna de especímenes de todo tipo y asistieron hasta las personas que jamás pensaste volver a ver en un concierto. También sorprende ver tan pocas máscaras de luchador entre la audiencia pero bien dicen que todas las modas son pasajeras.

Después de una corta espera hacen su arribo The Neptunas, el trío californiano que le pone el toque femenino a la noche. Su estilo semi instrumental ayuda a generar las primeras olas marinas entre los asistentes. Por su parte, Pam Moore, bajista y fundadora del conjunto, habla un español bastante decente, lo que facilita su comunicación y en todo momento se muestra agradecida por estar en México, país al que dice admirar demasiado y confirma que a final de año regresarán a nuestro país para ofrecer un concierto. Hacia el final de su presentación las tres integrantes enfundadas en sus coloridos vestidos que hace imposible no verlas, se colocan unas máscaras de luchador e invitan al escenario a Danny Amis (recomendamos leer nuestra entrevista con el guitarrista), un conocido del público por ser guitarrista de Los Straitjackets y actual bajista de Lost Acapulco. Con él interpretan “Lullaby of the Leaves”, tema que popularizaran The Ventures en 1961. Su intensión es tocar otros par de temas pero el tiempo se les terminó y de forma abrupta les cortan el sonido para continuar con las demás bandas.

Danny Amis, invitado especial de The Neptunas. Fotografía cortesía de Johnny Bartlett

Triste verdad

Durante el de receso me encuentro con Russell Quan, integrante de The Phantom Surfers e infinidad de agrupaciones más, quien destaca por su enorme delgadez y la perpetua sonrisa que lleva en el rostro.

–Hey Russel, ¿podrías firmarme esto? –y le enseño un sencillo de The Mummies.
–Claro, ¿a poco te gusta esta basura? –responde con risas.
–Por supuesto. ¿Crees que alguna vez podremos ver a The Mummies en México?
–A mí me encantaría y un par de empresarios nos lo han propuesto anteriormente pero hay un problema.
–¿Cuál? –le pregunto inquieto.
–Es Larry, nuestro guitarrista, no le gusta México y él no quiere venir.

"Larry no quiere venir pero yo sí", mensaje de Russell Quan. Fotografía de Música Inclasificable

Ahora es Telekrimen el conjunto que toma el control del escenario. El quinteto mexiquense de sonidos desquiciantes provoca el slam multitudinario entre la audiencia. Ninguno de los músicos demuestra demasiada expresividad pero transmiten sus sentimientos a través de sus instrumentos y el estilo furibundo que cada vez los acerca más al punk y los aleja de las aguas de la música surf en que surgieron hace casi dos décadas. Como han hecho en sus recientes presentaciones, interpretan algunos temas de su próximo álbum que se titulará Culto A Lo Imbécil y saldrá a la venta en los próximos meses, justo de cara a su primera gira internacional que los llevará por Italia.

¿Qué secretos tendrá el Wild O' Fest 3?

Durante el cambio de instrumentos, la pantalla gigante del escenario se ilumina y se ve a Wild Evel, quien durante casi 15 años fue cantante de la banda austriaca de garage-punk The Staggers y ahora comanda al cuarteto Wild Evel & The Trashbones, quien nos saluda a todos y finaliza su mensaje con un “nos vemos pronto, amigos”, al que le sigue una animación que anuncia que existirá un Wild O’ Fest 2018. ¿Se tratará del primer grupo confirmado para la próxima edición del festival? Lo que ya es un hecho es que la próxima actividad del festival se realizará el 17 de febrero de 2018 con la primera edición del Wild O’ Girls, variante que sólo incluirá agrupaciones conformadas por mujeres.

Las expectativas ahora son mayúsculas porque se colocan sobre el escenario los cinco integrantes de Satan’s Pilgrims, el conjunto de música surf surgido en Portland hace exactamente 25 años. Cada uno de los miembros va uniformado de rojo y con sus características capas al estilo de Bela Lugosi en su interpretación de Dracula. Nos saludan y muestran su entusiasmo por presentarse por primera vez en México y de inmediato suenan los primeros acordes de “Vampiro”, uno de sus temas más representativos y que viene incluido en su álbum Creature Feature de 1998 y que justo acaba de ser reeditado por primera vez en vinilo color verde. De hecho la banda trajo algunas copias para vender, pese a que todavía no está disponible en su propio país. Durante su presentación hicieron un recorrido por su extensa discografía, siempre con un sonido fresco, energético y vigorizante en el que combinaron temas de su más reciente material y algunos representativos de su carrera como “Que Honda?”, “Plymouth Rock” y su cover al tema principal de “The Godfather”, con el que reinventaron por completo la composición original de Nino Rota. En su momento los integrantes comentaron que debido a que viven en ciudades distintas, ahora ellos sólo ensayan una vez antes de cada uno de los pocos conciertos que ofrecen al año, pero después de ver su concierto parece imposible porque Bob, Dave, John, Scott y Ted son una endemoniada maquinaria de reverb a prueba de errores.

Satan's Pilgrims meets The Sonics/The Boss Martians. Fotografía cortesía de Evan Foster

El John Waters de la música surf

Ni siquiera hay espacio para poder descansar y analizar lo que acabamos de presenciar cuando ahora son los Phantom Surfers quienes se adueñan del escenario. Los viejos conocidos del público mexicano se presentaron por tercera vez en nuestro país pero fue la primera con su formación de quinteto. Debido a la versatilidad de sus integrantes, se pueden intercambiar de instrumentos con facilidad y es por eso que Russell se coloca en un extremo de la tarima como tercer guitarrista y ahora Maz Kattuah es el baterista. Cada uno finamente trajeado y con sus distintivos antifaces, el conjunto formado en California en 1988 transmite felicidad en cada una de sus piezas de rock & roll instrumental, además de contar con Mike Lucas, quien porta un bajo tan ligero que ni siquiera requiere un tahalí y es el encargado de contar chistes escatológicos entre cada canción. Su inteligencia, sarcasmo y sentido del humor quedó demostrado en su libro Rock Stardom for Dumbshits, publicado en el 2009 y que se encuentra a la venta en el stand de mercancía oficial del festival. De alguna forma es el John Waters de la música surf.

Setlist de The Phantom Surfers

Mientras la noche avanza, lo que predomina entre el público es la extraña costumbre de mantenerse pegados a sus teléfonos para grabar videos de nula calidad, horribles transmisiones en directo o tomarse selfies pixeleadas. En su momento, el escritor Juan Villoro la describió como la nueva epidemia del siglo XXI: “Representar los sucesos ya es más importante que vivirlos”.

Después de una espera que parece eterna, por fin se colocan los cuatro integrantes de Man Or Astro-Man? sobre el escenario y sin presentarse ni saludar, inician su set con “Inside The Atom”, tema incluido en su álbum Project Infinity de 1995. Durante esta noche no tienen pensado respetar los oídos de nadie y de inmediato continúan con “Evil Plans of Planet Spectra”, siempre con proyecciones de viejas películas de ciencia ficción en la pantalla gigante del lugar.

Birdstuff como nuevo bajista de MOAM? Fotografía cortesía de Brian Teasley

Como pocas veces, el sonido es demencial pero nítido y parece como si estuviéramos a bordo de un transbordador espacial con rumbo a otra galaxia. Recuerdo que días antes del concierto, el periodista Wenceslao Bruciaga describió a la banda como “un viaje en cohetes que transitan por fiestas en estaciones espaciales con extraterrestres inhalando cocaína”. Creo que no estaba del todo equivocado.

Avona Nova de MOAM? Fotografía cortesía de Samantha Paulsen

A lo largo de poco más de una hora, los cuatro alienígenas se dedican a recorrer su discografía y hay momento para canciones de la mayoría de los materiales que han lanzado durante sus 25 años de trayectoria, incluida su particular versión de "Destination Venus” de The Rezillos y que también interpretaron en su concierto de culto del 2014 en su primera visita a México.

No es lo mismo ni es igual

Por otra parte, la ausencia de Coco es notoria y eso se traduce en que no trajeron un theremin en llamas ni las bobinas Tesla y su interacción con el público es prácticamente nula. Su presentación fue como probar una paella sin chícharos: es deliciosa, no la desprecias y la disfrutas pero al final sientes que le faltó algo.

Setlist de Man Or Astro-Man?

Con un sábado convertido en domingo y en medio de vasos vasos de plástico, por fin es momento de escuchar al último grupo del festival. Primero se utiliza la pantalla principal para proyectar un video en el que Juanito Wau, vocalista de los recién separado Wau Y Los Arrrghs!!!, con su voz de lija presenta a The Sonics, los precursores de lo que después sería conocido como garage-punk.

Se trata de la segunda visita del quinteto de Tacoma a México, pero esta ocasión es diferente porque traen una nueva formación que podría considerarse un dream team. Como nuevo tecladista se encuentra el piromaniaco de Jake Cavaliere, conocido por su pasado con The Bomboras y su actual proyecto The Lords of Altamont, aunque también ha participado en agrupaciones como The Fuzztones, Link Protrudi & The Jaymen, The Finks y The Witchdoctors. Toda una vida dedicada al rock & roll incendiario.

Por otra parte, el otro nuevo integrante de la banda es Evan Foster, quien se encarga de la guitarra y tiene un camino previo como líder de The Boss Martians, una de las bandas de rock subterráneo más importantes de los noventa y quienes a finales de año lanzarán su nuevo material.

Con todos estos elementos parece imposible que algo salga mal y aunque durante las primeras canciones el audio es francamente malo, conforme transcurre su presentación se compone. Por otra parte, aparte de los cinco músicos sobre el escenario, también hay un conocido por todos: el Dr. Alderete, quien utiliza la pantalla de fondo para crear dibujos en tiempo real con el Tag Tool, al igual que usualmente realiza con su banda de cumbia psicotrópica Sonido Gallo Negro.

Clásicos de ayer y hoy

Los experimentados músicos no escatiman en sus canciones e intercalan piezas de This Is The Sonics, el álbum que marcó su regreso a los estudios de grabación, junto con piezas emblemáticas que en la actualidad conforman el Santo Grial del garage-punk. De esta forma, mediante gruñidos y un incendiante saxofón ejecutan “Cinderella”, “Bad Betty” y covers emblemáticos en la historia de la música como “C’mon Everybody” de Eddie Cochran y “Louie Louie” de Richard Berry.

Apenas va iniciando su presentación y entonces Jake Cavaliere se adueña del micrófono para interpretar “Get In The Car” de su banda principal, The Lords of Altamont. Vaya sueño lograr que The Sonics hagan un cover de una de tus composiciones.

El desfile de temas no termina y también hay lugar para “Boss Hoss”, “Psycho” y de manera sorpresiva interpretan “Lucille” del gritón de Little Richard. Mientras el festival empieza a llegar a su fin y los integrantes amagan con despedirse, la euforia y los gritos de júbilo hacen que regresen a la tarima para interpretar sus últimos tres temas de la noche: una gloriosa versión del clásico “I Don’t Need No Doctor” de Ray Charles y la enlazan con “Strychnine” y “The Witch”, que se convierten en los temas más coreados de la noche y con los que suman un total de 21 canciones dentro de su repertorio.

Setlist de The Sonics
Cuando las luces del foro se encienden, que es una señal amigable para informar que todo ha terminado, en la carpa exterior se coloca el estrafalario Russel Quan en las tornamesas para deleitar a los más arriesgados con una selección musical de su colección personal de vinilos, mientras uno a uno nos retiramos el circo que ya no es circo, pero sigue ofreciendo espectáculos llenos de animales.

lunes, 12 de junio de 2017

Reseña: Viernes De Hongos - Return of the Champiñons EP (Independiente, 2017)




Como ya se ha repetido en innumerables ocasiones, construirse una carrera musical no es una cuestión de velocidad sino de resistencia. En el caso específico de la música surf en México, a pesar de que existen más bandas que en ningún otro país, la mayor desventaja es la falta de constancia y son innumerables los casos de grupos que con la misma velocidad con que nacen, también desaparecen.

En ese mismo sentido, son realmente pocos los ejemplos de bandas nacionales del género que hayan logrado superar una década de existencia y dentro de este reducido grupo se encuentra Viernes De Hongos, cuarteto surgido en el 2004 en las polvorientas y contaminadas calles de la Ciudad de México.

Cuentan sus integrantes que la banda nació cuando todos eran un pequeños pubertos y lo único que buscaban era una manera sencilla de hacer sus tardes más agradables. Fue con el pasar de los años que empezaron a profesionalizarse y tomarse las cosas en serio. La experiencia y las arrugas en sus rostros no son simples adornos.

Fue gracias a tantos años de experiencia y de aferrarse al mundo de la música que en el 2014 lograron editar el EP ¡Puedes O No Puedes! (recomendamos leer nuestra reseña), su segundo material pero en realidad el primero grabado en un estudio profesional y con el que empezaron a llegar los elogios de personas ajenas a su círculo cercano. Fue también por eso que ahora decidieron repetir productor y estudio de grabación, aunque con algunos ligeros cambios de sonido que muestran a un conjunto con un estilo mejor trabajado y que no quiere encasillarse ni cerrarse a fórmulas probadas.

De esta forma, este año el cuarteto capitalino presenta el EP Return of the Champiñons, producido por Esteban Crunchy López (guitarrista de Lost Acapulco) y Jon Fuzz (guitarrista de Fenómeno Fuzz), quienes supieron pulir y potencializar el sonido de Viernes de Hongos, que en esta ocasión es llevado hacia otros terrenos.

Aunque el elemento central es la música surf relajada y cargada de reverberación como lo hacen notar los temas abridores "Agente Naranja" y "Beso del Payaso", es cuando suena el revolver inicial de "Hippie Marihuano" que se aprecian las inclinaciones hacia el sonido western e inclusive el grupo se atrevió a cantar por primera vez. Para continuar por los caminos experimentales, en "Popurruso" el cuarteto interpreta algunos temas populares de la cultura rusa aunque cambian el vodka por tequila para adaptarlos a su estilo.

Conscientes de que en la actualidad resulta muy complicado para un grupo autogestivo lanzar un material en formato tangible, decidieron hacer de su nuevo álbum un objeto de colección que se editó en CD en un pequeño y limitado tiraje de 100 copias, todas numeradas, que muestran a una banda aferrada que pese a todas las dificultades, se niega a abandonar la tabla.


lunes, 5 de junio de 2017

Reseña: Left Lane Cruiser - Claw Machine Wizard (Alive Records, 2017)




Se puede tener toda la tecnología a tu disposición y querer vivir en un mundo cercano al mostrado en caricaturas futuristas como Los Supersónicos, pero en un rincón minoritario, se encuentran los aferrados a los tiempos pasados y en especial al blues, el ritmo diabólico que se dice es la raíz de todo.

Fundir el blues con el punk hasta obtener un sonido sucio y grasoso ha sido el objetivo central de Left Lane Cruiser desde su fundación en el 2004, cuando Freddie J IV (guitarra y voz) y Pete Dio (batería) se unieron en este proyecto que desde entonces ha mantenido una actividad constante con giras y lanzamientos de álbumes prácticamente cada año. Para ellos las vacaciones no existen y su relación con la música es de tiempo completo.

Originarios de Indiana, Estados Unidos, ambos músicos son fieles amantes de los blueseros que surgieron en los alrededores del río Mississippi en las primeras décadas del siglo XX. El estilo salvaje de los antiguos músicos de tocar la guitarra y relatar sus penurias con sus voces fantasmales fueron una influencia definitiva para que estos dos hombres que parece, nacieron en la época equivocada, desarrollaran un estilo propio que con el pasar de los años han perfeccionado.

Después de varias giras internacionales que incluso trajeron al dueto por primera vez a la Ciudad de México el año pasado, ahora ya está listo su nuevo álbum que al igual que la mayoría de su obra, publica el sello californiano Alive Records y en el que no hay grandes cambios ni diferencias porque como explican los integrantes de AC/DC, cuando algo funciona no hay necesidad de modificarlo.

Si bien, durante algunos años Left Lane Cruiser modificó su estructura con la incorporación de más integrantes, en esta ocasión la banda regresa a su formación original de dueto. Como primer sencillo promocional se eligió el tema homónimo del disco y que presenta el lado más descarnado de la pareja con una filosa guitarra y una desquiciada batería que hace perder la respiración.

A lo largo de los diez temas también es posible encontrarse con "Booga Chaka", con un ritmo más lento y cercano al trabajo de B.B. King combinado con la voz rasposa de Howling' Wolf. De igual forma, llama la atención "Indigenous", que se encarga de cerrar el material y durante poco más de seis minutos presenta un incendiario sonido que va in crescendo hasta culminar con la pareja de músicos al borde de la destrucción de sus instrumentos.

Podrán pasar los años e inventarse todo tipo de artilugios para hacer nuestras vidas más cómodas, pero en el fondo, el blues siempre será uno de los géneros musicales más humanos del mundo y por fortuna existen agrupaciones como Left Lane Cruiser que hacen todo lo posible para evitar que eso se nos olvide.



lunes, 22 de mayo de 2017

The Cavernarios, cuando la necedad se convierte en necesidad



En México, existen muy pocas bandas que de verdad se han enfrentado a todo tipo de adversidades y continúan de pie. Una de ellas es The Cavernarios.


En algunos aspectos, pareciera que Cuautitlán Izcalli es un punto remoto perdido en el tiempo y alejado de todo. Siendo uno de los 125 municipios del Estado de México, es una porción de tierra que no se caracteriza por muchas cosas sobresalientes; sin embargo, fue ahí donde cuatro jóvenes aficionados al rock & roll sencillo se conocieron y se les ocurrió formar una banda musical.

Conformado por Daniel "Danny Lobo" Palacios (guitarra y voz), Omar Bustamante (guitarra), Omar "Alf" García (bajo) y Sergio García (batería), The Cavernarios es como un camaleón que reniega de permanecer estancado en un género y siempre gusta de transformar su estilo. Lo mismo son capaces de realizar temas instrumentales de música surf, coquetear con el western, incursionar dentro del garage o adentrarse en el sonido de la onda chicana. Al final, la única constante es su pasión por el rock & roll primitivo como el propio nombre del conjunto.

Con motivo del reciente lanzamiento de su nuevo álbum en vivo con el que celebran sus primeros 15 años de trayectoria, tuvimos la oportunidad de platicar con Daniel Palacios, quien nos contó más sobre la historia de la banda, la detención que sufrió en el 2013, por qué el grupo nunca ha cambiado de integrantes y lo que podremos esperar a futuro de la banda.

15 años de ser The Cavernarios. Fotografía cortesía de la banda


La banda acaba de cumplir 15 años, ¿en un inicio de verdad te imaginaste que estarían juntos durante tanto tiempo?

Daniel Palacios (DP): La realidad es que cuando empezamos nunca tuvimos expectativas; nunca pensamos que íbamos a grabar un disco profesional ni nada de eso. Nosotros empezamos a tocar por gusto y las cosas simplemente se dieron. Cuando la banda empezó nunca nos imaginamos que duraría tanto tiempo; en cambio, ahora creo que no podemos imaginar nuestras vidas sin la banda.

A lo largo de estos años ustedes se han enfrentado a infinidad de problemas pero al final aquí siguen, ¿para ti cuál crees que ha sido el mayor obstáculo que han vivido?

DP: Han sido muchos, desde problemas personales de cada uno de nosotros con nuestras parejas, crisis tanto mentales como financieras o tener que dividir el tiempo con nuestras familias para estar con la banda, pero para mí serían dos los momentos más complicados que ha vivido la banda.

El primero fue en nuestros inicios, justo cuando apenas lanzamos nuestro primer demo (Primitive Songs, 2002) y Omar, guitarrista de la banda, se fue de viaje a Europa durante casi un año; además, casi al mismo tiempo, Alf, el bajista, tuvo un accidente muy fuerte y se fracturó la muñeca. Con esos dos golpes casi al mismo tiempo, yo pensé que ya se había terminado la banda y por eso dejamos de tocar por más de medio año. Afortunadamente, con el pasar del tiempo Alf se logró recuperar y decidimos retomar la banda ahora como trío porque la verdad nunca pasó por nuestras mentes el buscar a otro integrante. Lo curioso es que a partir de esto fue que tuve que empezar a cantar para rellenar los huecos de las canciones porque originalmente queríamos ser una banda completamente instrumental. Unos meses después regresó Omar a México y se reincorporó a la banda.

El segundo momento fuerte que hemos vivido fue cuando a mí me detuvieron durante las manifestaciones del 2 de octubre de 2013 y estuve preso durante más de medio año. A pesar de esto, cuando mis compañeros me iban a visitar a la cárcel yo siempre les dije que no dejaran de tocar y por eso es que la banda pudo superar esto.



A lo largo de estos 15 años ustedes siempre han tenido a los mismos integrantes, algo muy poco común dentro del circuito musical mexicano, ¿a qué crees que se deba esta unión?

DP: Yo creo que se debe a que, desde un inicio, ninguno de nosotros tenía realmente expectativas de la banda. A diferencia de otros grupos que sueñan con ser famosos, tener mucho dinero, mujeres y grabar discos, nosotros todo lo hemos hecho por diversión y es algo en lo que coincidimos los cuatro integrantes. Nosotros nos juntamos porque éramos amigos de la misma zona, recuerdo que al primero que conocí fue a Alf, que es un poco más grande que yo, y me uní a una banda que él tenía. Después conocí a su hermano menor, Sergio, e iniciamos una fuerte amistad porque tenemos la misma edad y somos de gustos similares. Y justo después conocimos a Omar y ya con los cuatro fue que empezó formalmente The Cavernarios. Nosotros siempre hemos sido conscientes de nuestras limitaciones y nunca nos ha interesado ser la mejor banda de México… ni siquiera ser la mejor banda de nuestra colonia, lo único que siempre hemos intentado es tocar rock & roll y ya. También ha sido muy importante la amistad y el entendimiento que existe entre los cuatro.


Hace unos meses lanzaron su primer álbum en vivo (XV Años en Vivo en el Alicia, 2017) para celebrar los 15 años de la banda, ¿me puedes platicar sobre el disco?

DP: El audio del disco lo tomamos de un concierto que hicimos el año pasado en el Foro Alicia y fue una noche realmente sudorosa. Recuerdo que nuestra presentación duró más de dos horas, algo que no es normal y de hecho es el concierto más largo que hemos ofrecido. Cuando nos pusimos a revisar el audio, teníamos más de 30 canciones y tuvimos que empezar a descartar varias por el problema de la capacidad de un CD, inclusive varios temas inéditos los tuvimos que dejar fuera y sólo aparecen los que consideramos que representan mejor lo que ha sido The Cavernarios a lo largo de estos 15 años. Y como bonus track incluimos nuestra nueva canción “Aves Negras”, que tomamos de la prueba de sonido del concierto del Foro Alicia. En lo personal, me gustó el resultado final del disco en vivo porque creo que engloba muy bien las etapas que ha tenido la banda, además de que incluimos muchas canciones de nuestros primeros dos demos (Primitive Songs, 2002; The Animal Music, 2003), que teníamos años de no tocar y ahora, al escucharlas en el disco es cuando veo que sí hemos mejorado y ya tenemos un sonido más personal. Y aunque no fue intencional, la mitad del disco es instrumental y la otra mitad con voz.

El bonus track que mencionas es “Aves Negras”, que para mí tiene una letra demasiado politizada y esperanzadora, ¿me puedes contar más sobre el origen de la canción?

DP: Sí, es una canción que yo escribí a los pocos meses de salir de prisión. Un día estaba yo solo en mi casa y saqué la parte de la guitarra pero no se me ocurría nada para la parte de voz. Pasó un tiempo y entonces me enteré que Alejandro Bautista, quien fue encerrado conmigo a raíz de las manifestaciones del 2 de octubre de 2013, falleció. Fue a partir de esta triste noticia que compuse la letra de la canción, que habla acerca de que muchas veces en los movimientos sociales y las manifestaciones callejeras no se gana nada por tratar de luchar por causas justas, pero eso no significa que no se deba intentar.


Su nuevo álbum en vivo también fue lanzado en una limitada edición en cassette, ¿por qué decidieron lanzarlo también en ese formato?

DP: En realidad la idea de lanzar algo en cassette es algo que teníamos planeado desde hace tiempo pero apenas con este disco en vivo se concretó. Yo creo que en la actualidad todos los formatos son válidos para distribuir la música. En nuestro caso, recuerdo que los dos demos que hicimos en nuestros primeros años, fueron en nuestras casas conectando la consola al estéreo y todo lo grabamos en cassettes de forma bastante primitiva.

Tiraje limitado a 100 cassettes. Fotografía cortesía de la banda

Hace un par de meses la banda se presentó por segunda vez en el festival Vive Latino pero fue la primera ocasión con la alineación completa, ¿a ti qué tal te pareció el festival?

DP: Para mí fue muy extraño porque en realidad no somos una banda acostumbrada a tocar en escenarios grandes ni en festivales de este tipo. Para el Vive Latino de este año lo único que planeamos con anticipación fue invitar a tocar con nosotros a Marco (guitarrista de Electric Shit) porque todo lo demás fue bastante improvisado. Decidimos invitarlo a tocar con nosotros porque Electric Shit es una de nuestras bandas mexicanas actuales favoritas, además de que tenemos una amistad cercana porque Omar grabó las canciones de su nuevo disco que saldrá próximamente. Respecto al Vive Latino, la verdad nunca hemos creído que se trate de lo máximo, pero lo que sí respetamos y nos gusta es que se trata de un festival que te brinda buenas condiciones para ofrecer un concierto profesional, como llevar un ingeniero de audio y contar con un proyector para acompañar nuestra presentación. Algo agradable fue que a pesar de que vimos a varios amigos entre el público, en realidad la mayoría eran personas que nunca habíamos visto y creo que tocar para un público nuevo o personas que no conocen tu música es un gran reto que nos ayuda a salirnos un poco de nuestra zona de confort.

Por otra parte, contrario a lo glamuroso que puede parecer el Vive Latino, a nosotros nos pasaron muchas cosas graciosas antes del concierto. Por ejemplo, nunca pasó el transporte que nos iba a llevar al Foro Sol así que tomamos un Uber, tuvimos que recorrer todo el estacionamiento con las cosas cargando y llegamos al escenario justo 15 minutos antes de nuestra presentación. Ahora, a la distancia, ya vemos todo con humor.


Desde tu punto de vista, ¿qué diferencias encuentras entre tocar con The Cavernarios y hacerlo con Telekrimen?

DP: Para mí son estilos muy diferentes. The Cavernarios es una banda de amigos de toda la vida porque aunque el proyecto tenga 15 años, en realidad nos conocemos desde muchos años atrás porque somos vecinos del barrio; por otra parte, con Telekrimen yo primero llegué como músico invitado en su disco Resurrección De Los Sangre-Zombis Del Más Allá (2008) porque ellos querían meterle unas voces y gritos en un par de canciones, pero después ya me quedé como integrante de la banda. Creo que al inicio a muchas personas les costaba trabajo aceptar que Omar y yo éramos parte de ambas bandas y nos hacían muchas bromas, pero creo que ahora ya es algo normal, además de que cada grupo ha tomado su propio camino bien definido.


Ustedes tienen confirmadas dos presentaciones muy diferentes entre sí. En unos días van a ofrecer un concierto muy pequeño en El Hijo del Cuervo y el próximo mes se presentarán en el festival masivo Wild O, ¿cómo logran definir su setlist y adaptarse a las circunstancias?

DP: Es muy raro pero creo que a lo largo de los años nos hemos caracterizado por adaptarnos a distintos estilos, además no estamos casados con un género en particular ni somos puristas de nada. En el caso particular del concierto en El Hijo del Cuervo, como sólo vamos a tocar nosotros entonces nos vamos a extender y ofreceremos un mosaico de lo que ha sido nuestra carrera a lo largo de 15 años; por otra parte, para el festival Wild O todavía no nos han informado los horarios ni el tiempo que durará nuestra presentación pero obviamente serán pocos minutos así que tendremos que hacer una selección más cuidadosa de los temas que interpretaremos.

A lo largo de su carrera, The Cavernarios se ha caracterizado por transitar a través de distintos caminos musicales como la música surf, el garage y hasta la onda chicana, ¿ahora hacia dónde se encaminará la banda?

DP: En realidad, sólo para nuestro disco Camino A Varadero (2011) nos propusimos desde un inicio hacer un álbum temático centrado en la música surf y las raíces latinas, porque para el resto de nuestros materiales siempre dejamos que las cosas fluyan y no nos presionamos por adentrarnos en un género en particular. Creo que en la actualidad la banda está entrando en una nueva etapa y las nuevas composiciones que tenemos y que hemos interpretado en algunos conciertos, se caracterizan por no tener nada en común entre sí. Tenemos una canción completamente instrumental, otra más cercana al rock de los setenta, otra más cercana al sonido psicodélico y otra más sucia y ligada al garage. Yo creo que lo que necesitamos es seguir componiendo para poder determinar ahora hacia qué camino musical nos vamos a dirigir.



A pesar de que acaban de lanzar su disco en vivo, ¿tienen planes de lanzar pronto un disco en estudio?

DP: Sí, yo creo que ya nos tardamos mucho porque nuestro material en estudio pasado fue Puertas Cerradas (2012). A mí me gustaría tener listo un nuevo disco para el próximo año pero tampoco es algo que sea urgente y simplemente vamos a dejar fluir las cosas y que todo salga cuando tenga que salir.